MADRID, 6 Abr. (EUROPA PRESS) –
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha asegurado este lunes que, de ser necesario, pedirá ayuda a Cuba para combatir la pandemia de coronavirus en el país norteamericano, que cuenta más de 2.000 casos y 94 muertos.
López Obrador ha explicado en la rueda de prensa diaria que, «si se llenaran los hospitales», su Gobierno desplegaría «el plan Marina y el plan DN-III» y, en caso de que sea insuficiente, buscará «ampliar capacidades», entre otras cosas pidiendo ayuda a la comunidad internacional.
«En esa ampliación de capacidades podría estar el solicitar al Gobierno de Cuba su apoyo para el envío de especialistas», ha concretado, aunque también ha señalado a China y Estados Unidos como posibles aliados en la lucha contra el Covid-19 en México.
‘AMLO’, como le ha apodado la prensa local, ha aprovechado para dar las gracias a los migrantes mexicanos en Estados Unidos por «seguir enviando apoyo a sus familias» hasta el punto de que «febrero fue (un mes) récord en remesas».
«Decirles a los paisanos que no dejen de ayudar a sus familiares en México», ha pedido, destacando que «ahora, por la depreciación del peso, lo que mandan les rinde más acá a sus familiares».
Además, ha vuelto a defender la «vía mexicana» adoptada por su Gobierno para «enfrentar las crisis con inversión pública para el desarrollo y el bienestar del pueblo». «No podemos estar pensando nada más en los de arriba y darle la espalda a los de abajo», ha defendido, según informa el diario mexicano ‘Milenio’.
No obstante, ha considerado que la recuperación de la economía global tras la pandemia requerirá «una especia de Plan Marshall» para «apoyar a las economías emergentes, sobre todo a los países pobres».
«No escucho al Fondo Monetario Internacional, no escucho al Banco Mundial», ha reprochado. «A lo mejor, como estoy ahora muy atareado –más de lo normal–, no estoy viendo noticias, pero no hay ningún pronunciamiento de ayuda», ha ironizado.
Cuba suspenderá a partir de este sábado el transporte público urbano y rural para frenar la expansión del coronavirus, según ha anunciado este jueves el ministro de Transporte cubano, Eduardo Rodríguez.
La excepción a la prohibición la constituye el transporte de trabajadores que prestan servicios «vitales» y las emergencias, como el traslado de personas a instalaciones sanitarias.
En este contexto, se ha establecido un límite de ocupación del 50 por ciento de la capacidad del vehículo en cuestión con el objetivo de favorecer el cumplimiento del distanciamiento social para evitar más contagios.
También se han suspendido las licencias de los transportistas privados, lo que les libera del pago de impuestos. Asimismo, se prohíbe la circulación de pasajeros en medios de transporte de carga.
Por otra parte, la ministra de Comercio Interior de Cuba, Betsy Díaz, ha informado de que los grandes centros comerciales suprimirán la venta de productos desde este viernes y que, en este sentido, se habilitarán tiendas para comprar de manera ‘online’.
De forma paralela, se ha decretado la readecuación de algunos establecimientos para la venta de alimentos y productos de aseo, mientras que se ha paralizado la venta de aquellos bienes que no lo sean.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha precisado que las decisiones que se están adoptando en en el país no tienen vocación de «molestar a nadie», sino que se llevan a cabo «para salvar vidas». «Aunque nos duela, tenemos que hacer sacrificios; estar en casa, no visitar a la familia ni a los amigos», ha dicho durante la reunión de actualización de la situación del coronavirus.
Díaz-Canel ha avisado de que los casos de Covid-19 en Cuba «están aumentando y van a seguir haciéndolo». «El éxito que tengamos en la detección y la disminución depende mucho de cómo se cumplan las medidas», ha matizado.
«Todavía en el país la pandemia no se ha manifestado en su mayor magnitud. Esto no se resuelve sólo con represión, con medidas, con multas. Se resuelve con comprensión y con una manera de actuar responsable y civilizada», ha agregado.
Las autoridades cubanas han registrado hasta este jueves un total de 515 casos de coronavirus –58 nuevos– y 15 fallecidos. Asimismo, 28 personas se han recuperado de la enfermedad.
Según lo declarado por el régimen cubano, la muerte de dos enfermos del virus del PCCh (Partido Comunista Chino), comúnmente conocido como nuevo coronavirus, elevó a 58 el total de fallecidos por la COVID-19 en Cuba hasta este martes, al mismo tiempo isla anunció 48 casos más para un acumulado de 1437 positivos y la cifra de altas diarias volvió a sobrepasar la de nuevos contagios.
Los nuevos fallecidos son dos cubanos de 85 y 63 años con patologías previas, informó el director de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (Minsap), Francisco Durán, en el parte diario televisado.
En los hospitales cubanos hay siete personas en estado crítico (uno más que la víspera) y seis graves (sin cambios), mientras 790 no presentan complicaciones.
El número de 48 nuevos infectados, todos de nacionalidad cubana, supone un aumento en más del doble con respecto a los 20 del día anterior -la cifra más baja desde el comienzo de abril- y restablece la tendencia de en torno a medio centenar de positivos diarios de las últimas semanas.
Vendedores y clientes usan tapaboca para protegerse del virus del PCCh en una tienda estatal de productos variados el 26 de marzo de 2020, en La Habana (Cuba). EFE/ Yander Zamora
Las edades de los contagiados oscilan entre uno y 87 años, y 33 son contactos con casos confirmados, mientras que en quince no se precisa aún la fuente de infección. Veintiocho (el 58.3 %) eran asintomáticos cuando se les realizó la prueba, especificó el doctor Durán.
Los positivos registrados hoy fueron detectados entre 1857 pruebas PCR completadas la víspera, lo que deja un total de 43,508 test hasta la fecha, complementados por decenas de miles de pruebas rápidas con kits procedentes de China.
Más altas que contagios diarios
Según lo declarado por el régimen, 50 personas fueron dadas de alta el lunes, lo que deja en 575 el número de pacientes completamente recuperados del virus del PCCh (un 40 % de los casos confirmados).
Este es el tercer día consecutivo en el que la isla reporta más pacientes curados que contagios en 24 horas.
La gente sale a la calle a comprar comida en La Habana, Cuba, el 12 de abril de 2020 en medio de la propagación de la enfermedad COVID-19. (ADALBERTO ROQUE/AFP vía Getty Images)
Hasta el momento, en el país no hay registros de enfermos curados que hayan contraído nuevamente el virus, precisó el director de Epidemiología del Minsap.
Actualmente, más de 3330 personas se encuentran ingresados en centros sanitarios cubanos por considerarse sospechosos de haber contraído la COVID-19, mientras que otras 6742 permanecen bajo vigilancia clínico-epidemiológica en sus casas.
La Habana, la más afectada
La Habana vuelve a resaltar como la provincia más afectada en el recuento diario, con el mayor número de nuevas infecciones (26 de los 48 enfermos).
La capital -hogar de alrededor de 1.2 de los 11.3 millones de habitantes del país- acumula 603 del total de positivos y es el segundo territorio con mayor incidencia del virus por número de residentes, después de la Isla de la Juventud.
Dos mujeres caminan frente a un graffiti de la bandera cubana, en La Habana (Cuba). EFE/Yander Zamora
Cuatro de los cinco municipios con más positivos en el país son habaneros. Entre ellos, Diez de Octubre y Centro Habana están entre los más poblados de la ciudad.
Aunque en La Habana -como en el resto del país- aún no se ha decretado el confinamiento general obligatorio ni el toque de queda nocturno, sí se han reforzado las condiciones de aislamiento en zonas específicas de la urbe donde se han detectado mayores focos de contagio.
Varios puntos de la isla también observan medidas especiales para contener la propagación del virus. La occidental provincia de Pinar del Río ha sido el único territorio en decretar “la limitación de movimiento” a todos sus habitantes desde las 20:00 a las 06:00 horas.
Actualmente en Cuba hay 39 “eventos abiertos de transmisión” local de la COVID-19 y cuatro de ellos deben “cerrar” antes de que acabe abril, según el Minsap.
El más reciente ha sido un brote en el hospital Julio Aristegui Villamil, del municipio de Cárdenas, en la provincia occidental de Matanzas, en cuarentena desde ayer lunes.
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A continuación
La subversión comunista china de la OMS socavó la respuesta a la pandemia
La agencia de las Naciones Unidas (ONU) para los refugiados advirtió este martes que a pesar de las restricciones por la pandemia del coronavirus, personas huyendo de la violencia y persecución continúan buscando asilo en México.
Shabia Mantoo, portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), indicó en una rueda de prensa que al México designar el registro de nuevas solicitudes de asilo como una actividad esencial, se aseguró “que las personas reciban protección para no verse obligadas a regresar a sus países de origen, donde sus vidas pueden estar en peligro, a medida que se procesan sus casos”.
“Estas prácticas muestran que los principios de larga data del derecho internacional de los refugiados pueden mantenerse incluso cuando los gobiernos toman medidas para proteger la salud pública”, agregó Mantoo.
La portavoz detalló que las restricciones fronterizas en Centroamérica han significado una caída del 90% en el promedio de solicitudes semanales de asilo en México durante el mes abril.
Sin embargo, en los primeros tres meses del año, las solicitudes de asilo en México aumentaron en un 33%, en comparación con el mismo período del año pasado. La mayoría de los casi 17.800 nuevas solicitudes este año fueron de ciudadanos de Honduras, Haití, Cuba, El Salvador y Venezuela.
Las autoridades mexicanas también han suspendido los tiempos de procesamiento legalmente obligatorios para las solicitudes de asilo debido a la pandemia, y ACNUR ha ayudado a la oficina mexicana de refugiados a pasar al registro y procesamiento remotos de solicitudes de asilo.
Mantoo explicó que ACNUR también ha apoyado a las autoridades mexicanas a liberar a los solicitantes de asilo de los centros de detención de migrantes.
Según el propio gobierno mexicano, en las 65 estaciones y albergues del Instituto Nacional de Migración, fueron alojados en el mes de marzo 3.759 personas migrantes y actualmente solo quedan 106, siguiendo las recomendaciones sanitarias.
“Desde que apareció el COVID-19 hay una reducción del flujo muy drástica. Diría yo que los flujos migratorios que tenemos al sur y al norte son muy bajos respecto a lo que habitualmente son, por una razón explicable, que es la situación sanitaria que tenemos”, comentó el canciller mexicano Marcelo Ebrard.
Las estadísticas oficiales indican que el coronavirus todavía no ha llegado a Venezuela, pero la revolución bolivariana asegura estar preparada para luchar y curar esta pandemia global que afecta a un centenar de países y suma cientos de miles de infectados.
“Necesitamos blindar al país, prepararnos y además tener las medicinas suficientes para las personas que sean afectadas. Cuba va a la cabeza a la vanguardia, como siempre, con el Interferón, creado con tecnología médica cubana, y que ha tenido excelente resultado en su aplicación en China», ha aseverado Nicolás Maduro en declaraciones recogidas por ‘Blu Radio’.
El presidente del régimen chavista sostiene que este medicamento «ya está en Venezuela para atender aquellos pacientes que pudieran presentar casos”.
«Estamos alerta las 24 horas, algunos casos que parecían tener las características del coronavirus han sido descartados, afortunadamente, hasta esta hora que les estoy hablando», aseguró Maduro el martes por la tarde.
Lo cierto es que el Interforón fue creado por en 1957 por los virólogos europeos Jean Lindenmann y Alick Isaacs. Se trata de un medicamento que sirve para varios tipos de cáncer, hepatitis y esclerosis múltiple.
La industria farmacéutica cubana ha desarrollado el Interferón Alfa 2B, que también está bajo escrutinio de la sanidad panameña para luchar contra la expansión del Covid-19.
MADRID, 8 Abr. (EUROPA PRESS) –
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) ha pedido este martes al Gobierno de Cuba que derive a la Policía «nacional y política» del país a «labores de asistencia» de ancianos y personas más necesitadas por la crisis del Covid-19.
«Es importante que las fuerzas de seguridad, además de mantener el orden, cumplan una función social como en otros países, por ejemplo, en la atención a los más necesitados, incluso ayudando en el reparto de comidas», ha apuntado el OCDH en un comunicado.
El organismo ha realizado esta proposición al Ejecutivo cubano junto a otras nueve medidas que «buscan aliviar la situación de las familias, proteger a los más vulnerables y necesitados, mitigar el peligro de contagio de nuestros médicos y estudiantes de Medicina y apoyar a quienes pueden ayudar desde la sociedad civil a dar respuesta a los problemas» derivados de la pandemia del coronavirus.
Así, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos ha planteado al Gobierno de Cuba que elimine el impuesto del 10 por ciento que el Estado impone a las remesas familiares en dólares americanos. A su juicio, «esta medida significaría para las familias cubanas en su conjunto un ahorro o alivio de millones de dólares y un estímulo para el incremento de la solidaridad familiar».
La segunda medida hace referencia a «garantizar la entrega de alimentos en sus casas a las personas mayores y/o con discapacidad física con limitaciones en la movilidad».
Asimismo, también han pedido garantizar los alimentos para «aquellos hogares en el que todos los adultos estén bajo vigilancia epidemiológica». «Esta medida evitaría el desplazamiento de personas más vulnerables al virus», según el OCDH.
También ha propuesto la activación de «centros de elaboración de comidas» para ancianos y necesitados en «las cocinas de empresas estatales o en hoteles controlados» por el Estado. «Esta medida ayudaría a paliar una de las crisis sistémicas cubanas, que tiene que ver con las dificultades para conseguir comida», han indicado desde el observatorio.
En este sentido, han recordado que, según una encuesta realizada por ellos mismos, el 95 por ciento de los cubanos considera «difícil» o «muy difícil» conseguir comida en Cuba.
En cuanto al personal sanitario, el OCDH ha reclamado que se dote a los profesionales de los equipos de protección «imprescindibles y necesarios» para evitar el contagio del Covid-19, además de garantizar su seguridad.
«Según experiencias en otros países, el personal sanitario se ve altamente afectado por los contagios al estar tratando directamente a los pacientes, por ello insistimos en la importancia de que cuenten con los materiales de protección», ha precisado el Observatorio Cubano de Derechos Humanos.
Por otro lado, han instado al Gobierno a «prever la necesidad de habilitar hoteles como unidades hospitalarias». «Esta es una medida que las autoridades deben considerar en caso de que de un aumento exponencial de contagiados o ingresados», ha puntualizado.
Asimismo, han propuesto la rebaja de las tarifas de telefonía y datos de ETECSA, empresa controlada por el estado cubano. Según el ODCH, esta medida está «ampliamente reclamada» por los ciudadanos que «buscan estar actualizados y conectados con sus seres queridos en estos momentos tan difíciles».
ACCESO A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
De forma paralela, han solicitado que se dé acceso a los medios de comunicación independientes a las ruedas de prensa de los funcionarios del Ministerio de Salud Pública cubano. «Además de ser un derecho de los ciudadanos, ayudaría a extender el alcance de las informaciones y recomendaciones del Gobierno», han considerado.
Por otro lado, han propuesto que el Ejecutivo de Miguel Díaz-Canel quite las restricciones al acceso al mercado mayorista y a las importaciones para permitir la participación directa de los trabajadores privados y pequeñas empresas o cooperativas privadas», al tiempo que han aludido a «simplificar procesos y costos aduanales». «Es importante por el papel que pueden jugar en el suministro de bienes y servicios a la población», ha matizado el OCDH.
Por último, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos ha planteado la exención de impuestos para los productores agrícolas privados y a otros relacionados con productos de primera necesidad durante, al menos, un año. Aunque el ODCH ha reconocido que los efectos de esta medida «no son inmediatos», a su juicio, sí es una forma para estimular e involucrar a los productores.
Hasta el momento, Cuba ha confirmado un total de 396 casos de coronavirus, de los que once han fallecido. Asimismo, 27 personas ya se han recuperado del Covid-19.
Un grupo de 216 sanitarios cubanos partió este sábado hacia Sudáfrica para asistir en la lucha contra la COVID-19, tras una petición de ayuda del Gobierno de ese país africano a la isla.
El grupo, compuesto por 85 médicos, 20 enfermeros y 111 profesionales de la salud de diversas ramas, viaja en un vuelo especial de South African Airways, que debe arribar a Johannesburgo el domingo.
Sudáfrica es el cuarto país africano al que acuden profesionales cubanos en medio de la pandemia.
La brigada médica incluye a especialistas de medicina general, bioestadística, biotecnología, técnicos y epidemiólogos, y forma parte del contingente internacional de emergencias Henry Reeve, que durante los últimos quince años ha asistido en desastres naturales y crisis sanitarias en unos 20 países.
Cada profesional fue cuidadosamente seleccionado de acuerdo a su experiencia y conocimiento en la planificación, ejecución y gestión de casos clínicos, aseguraron las autoridades cubanas, quienes agregaron que los isleños serán destinados a distintas provincias «según los planes estratégicos» del Gobierno sudafricano.
Cuba ya ha enviado personal médico a otros países africanos como Cabo Verde, Angola y Togo.
En total, casi 1.500 especialistas cubanos han salido de la isla desde el inicio de la pandemia hacia 21 naciones de Latinoamérica y el Caribe, Europa, África y Oriente Medio, entre ellas Italia, Catar, México, Honduras, Venezuela, Haití y Jamaica.
Según La Habana, más de 400.000 especialistas cubanos habían prestado servicios en 164 naciones hasta fines de 2019. Actualmente hay unos 37.000 profesionales de la salud en 67 países, muchos de ellos con casos de COVID-19.
El contingente médico internacional «Henry Reeve» fue creado por el fallecido expresidente Fidel Castro en 2005 para auxiliar al estado de Nueva Orleans (EE.UU.) tras el devastador paso del huracán Katrina, pero Washington rechazó la ayuda.
Hace unos cinco años la brigada «Henry Reeve» ayudó a controlar la epidemia de ébola en África y su labor fue reconocida por la Organización Mundial de la Salud con un premio en 2017.
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) pidió nuevamente al gobierno de Cuba medidas urgentes para asegurar la salud, la seguridad y los derechos de los presos y evitar el colapso de las cárceles por el virus Covid-19.
Cuba cuenta con una de las poblaciones penales más altas del mundo, con casi cien mil internos y unas 200 cárceles. El gobierno del Partido Comunista no ha permitido nunca la inspección internacional de dichas instalaciones.
Contrario a lo que dice la propaganda oficial, los centros de internamiento de la isla carecen de las condiciones de salubridad necesarias. El hacinamiento, la mala alimentación y la deficiente atención médica han sido causa de frecuentes brotes de tuberculosis, enfermedades diarreicas agudas y otras transmitidas por parásitos como la escabiosis.
Dentro del complejo universo carcelario cubano hay más de un centenar de presos políticos. Hombres y mujeres que, después de procesos judiciales carentes de garantías, cumplen condenas por el simple hecho de querer ejercer sus derechos.
«Señor Manuel Marrero Cruz: Reiteramos nuestra solicitud y la del Servicio Europeo de Acción Exterior de la Unión Europea de que «revise, con carácter de urgencia, todos los casos de encarcelamiento relacionados con el ejercicio de los derechos fundamentales, y que libere a todos los involucrados, de acuerdo con los compromisos internacionales de Cuba».
En ese grupo de presos está José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba, quien el próximo 4 de abril cumplirá seis meses de encierro. El pasado 26 de febrero, el gobierno cubano le juzgó a puerta cerrada, sin que hasta ahora conozcamos el fallo. Pero también están encarcelados Roberto Quiñones, Ramón Rigal y muchos otros.
Hacemos un llamado al Gobierno cubano a que actúe con urgencia y libere a todos los presos políticos.
El medio independiente Cubanet publicó el martes un video de una larga fila en La Habana, Cuba, en el que ciudadanos angustiados se quejaron de esperar afuera en espacios cerrados durante horas para sus raciones de comida asignadas por el gobierno, exponiéndose a los posibles portadores del coronavirus chino.
El gobierno comunista cubano reclamado haber confirmado 57 casos de coronavirus chino en la isla a partir del miércoles. Identificó a otras 1,479 personas hospitalizadas con síntomas que podrían indicar una infección por coronavirus. El régimen de Castro afirma que los turistas italianos trajeron el virus a la nación isleña, a pesar del tráfico constante de personas entre Cuba y su nación comunista China, donde se originó el virus.
Inicialmente, Cuba anunció que lanzaría una iniciativa turística para atraer a las personas cuyas vacaciones habían sido canceladas por gran parte del resto del mundo instituyendo cuarentenas y bloqueos para combatir la enfermedad altamente contagiosa. También rechazado cerrar las escuelas; Debido a la grave escasez de agua y jabón en el país, las escuelas solicitaron que los padres enviaran a cada niño a sus aulas con una pequeña cantidad de jabón, que los padres se quejaron de que no podían pagar ni encontrar en ninguna tienda.
Desde entonces, el régimen de Castro ha cedido a la demanda popular de cerrar escuelas, cortar el tráfico del extranjero y cerrar bares, clubes nocturnos y otros negocios que atraen multitudes. Sin embargo, aparte de estas medidas, ha hecho poco para cambiar las realidades diarias del cubano promedio que las hacen altamente vulnerables a una infección viral.
Lo más importante entre estas son las líneas de raciones perennes, donde los cubanos pueden pasar la mayor parte del día esperando muslos de pollo, pan duro o una pequeña cantidad de detergente para la ropa. Como muestra el metraje publicado por Cubanet, las líneas de racionamiento no se ajustan a las pautas de distanciamiento social de los expertos en salud pública, que sugieren que las personas mantengan una distancia de seis pies entre ellas para evitar la propagación del virus en el aire.
Muchos en las líneas parecen estar usando máscaras caseras, lo que el gobierno comunista ha alentado sin proporcionar ningún acceso a máscaras médicas que realmente puedan bloquear los patógenos. Otros parecen haber hecho máscaras improvisadas para sus hijos.
«Hemos estado aquí peleando por un poco de pollo durante horas», protesta una persona en la línea.
Otra persona, una mujer, se queja del uso de máscaras caseras.
«Elimínelo con la locura con la máscara facial, esas cosas son microscópicas, es mentira que la máscara facial lo bloquee, aléjese de mí», dice la mujer exasperada.
Un hombre intenta explicar a la multitud que la persona a cargo de la distribución de pollos está utilizando un «nuevo método» para ayudar con el distanciamiento social: en lugar de dejar que el individuo recoja su bolsa de pollo al frente de la línea, se les entregará una bolsa elegida por el trabajador del gobierno.
«Simplemente van a dar paquetes de pollo a la gente porque, antes, la gente elegía su propio pollo y eso lleva demasiado tiempo», dice el hombre, señalando que la línea no se ha estirado alrededor del bloque.
Al parecer, alguien a cargo o afiliado al gobierno se acerca a la persona con la cámara y le pide a los que están cerca que intenten hacer un espacio de un metro entre ellos, o aproximadamente la mitad de la distancia recomendada por los expertos en salud pública.
Los informes en otros medios esta semana tienen indicado esa creciente preocupación por un posible cierre de centros de distribución críticos ha creado agitaciones en los centros de racionamiento. Las líneas para el poco jabón disponible y artículos como platos y detergentes para la ropa han estado especialmente tensos esta semana.
Además de la escasez habitual de productos, las personas en el oeste de Cuba, particularmente en el área metropolitana de La Habana, son frente a escasez de agua El régimen de Castro reveló esta semana que cree que casi medio millón de personas en La Habana y sus alrededores no tienen acceso al agua, por lo que les es imposible lavarse las manos. Funcionarios de la Habana Reclamación lluvia insuficiente es la culpable de la escasez.
El régimen de Castro también proporciona apenas acceso a medicamentos básicos, incluidos antibióticos y medicamentos utilizados para tratar los síntomas del resfriado, que muchos resfriados tienen en común con el coronavirus chino. En julio, profesionales de la medicina. prevenido que más de 40 medicamentos comunes en farmacias globales no están disponibles o son raros de encontrar en toda la isla. Los cubanos que sufren fiebres y otros síntomas que pueden indicar una infección por coronavirus le dijeron a Radio Martí esta semana que tuvieron que recurrir al mercado negro para encontrar los medicamentos que sus médicos les recetaron.
«No hay medicamentos para bajar la fiebre o para calmar el dolor», Lázaro Yuri Valle, a cuya esposa, Eralidis Frómeta, le recetaron azitromicina para la fiebre y los dolores corporales, dicho Radio Martí. «La gente no tiene comida, ni bienes personales, y lo poco que [the government] saca a la luz hace que las personas se amontonen en las tiendas, y eso es lo que propaga la enfermedad. No hay forma de prevenir la propagación de este virus «.
Frómeta había pasado horas en una fila para comprar jabón antes de tener fiebre. El gobierno no la identificó como portadora de coronavirus. La pareja no pudo encontrar azitromicina, un antibiótico común, en ninguna farmacia legal y recurrió al mercado negro.
El régimen de Castro no ha reconocido el origen chino del virus. El periódico del partido comunista Granmapublicado Un artículo que sugiere que el virus es un arma biológica de fabricación estadounidense.