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  • Otra pésima zafra agudiza crisis de Cuba

    Otra pésima zafra agudiza crisis de Cuba

    Cuba está cerrando una de los peores zafras de su historia, con una caída de más del 35% de su producción, según cifras del gobierno, que tendrá dificultades para satisfacer la demanda interna y un convenio con China, e insiste en culpar al embargo norteamericano de su dulce fracaso.

    José Carlos Santos Ferrer, vicepresidente primero de la empresa Azcuba, atribuyó al embargo norteamericano que las siembras de caña de azúcar recibieran el 40 % del fertilizante y el 30 % de los herbicidas previstos, déficit a los que sumó el del 50 % del combustible , lo que impactará en más de un 35 % en la producción final, pronosticó.

    Pero Santos jugó al despiste en el periódico «Granma» y pese a revelar que la caída de la producción final de azúcar, será de más de un 35% evitó precisar cuál era la previsión, fijada en un millón doscientas mil toneladas, al inicio de la cosecha azucarera por el gobierno cubano.

    Tomando en cuenta este dato, la producción azucarera cubana sería de unas 780 mil toneladas; pero -en el mismo texto- «Granma» desliza otra cifra distinta, al asegurar que «hasta el 30 de abril (…) se produjo el 68 % del azúcar previsto, que serían 816 mil toneladas.

    Cualquiera de las dos cifras citadas representan una de las peores zafras de Cuba, y apenas alcanzará para cubrir la demanda interna, unas 700 mil toneladas y un acuerdo de exportación con China de 400 mil kilogramos al año, según cifras gubernamentales.

    En años precedentes, Cuba tuvo que comprar a Francia 40.000 toneladas de azúcar de remolacha, según datos de «FranceAgriMer», la dependencia estatal francesa de productos de la agricultura y del mar.

    La escasez de dinero y combustible, roturas industriales de la maquinaria agrícola y el transporte, y la humedad en los campos repercutieron negativamente en la zafra azucarera cubana, afectada solo en un 2 % por la pandemia de coronavirus, precisó Santos.

    La falta de combustibles provocó una parálisis de 18 mil horas productivas, equivalentes a tener cerrados 33 centrales durante 23 días, precisó el vicepresidente primero de Azcuba, un dato relevante porque en la actual zafra azucarera solo participan 38 ingenios, incluidos 12 que comenzaron a moler más tarde de lo previsto por falta de dinero y humedad excesiva en los suelos.

    Al no tener la garantía de los recursos necesarios para las reparaciones de los centrales, hubo que buscar otras alternativas para recuperar laminados, tuberías, válvulas y otros insumos en plantas paralizadas hace varios años, reconoció Santos.

    Embargo y omisión

    Cuba no puede utilizar el dólar estadounidense en las transacciones financieras internacionales, o tener cuentas en esa moneda en bancos de terceros países, circunstancias que implica un riesgo y un costo cambiario permanentes, ya que el producto es cotizado en dólares estadounidenses, aseguró el vicepresidente primero de Azcuba, dolido por la «imposibilidad de entregar el azúcar cubano en la Bolsa de Nueva York» y obligada a la búsqueda de otros mercados.

    Santos omitió la Bolsa de Londres, donde la tonelada de azúcar cotizó este martes a casi 680 dólares norteamericanos, previendo un alza a futuro del 14% y ciudad en la que Cuba posee un banco, el Havana International Bank (Havin Bank), desde 1977, cuando lo fundaron Julio Imperatori y José Soberón, por orden de Fidel Castro y puede operar libremente con divisas como la Libra esterlina y el Euro.

    Francisco Sugar Company, una azucarera de Estados Unidos con dueños de origen cubano, demandó, en una corte de Miami, a ASR Group International, Inc., con sede en West Palm Beach, por el supuesto envío de azúcar hecha en Cuba al Reino Unido y amparada en la ley Helms-Burton, que considera «tráfico» las actividades que comprometan bienes confiscados por el Gobierno cubano tras la revolución de 1959, trascendió este martes.

    Los demandados son el cubano americano Alfonso Fanjul y sus hermanos, dueños de la refinería y comercializadora de azúcar más grande del mundo, opositores históricos al régimen comunista, exiliados en Estados Unidos y propietarios del central más grande en República Dominicana.

    ASR señaló que es «falso» que hayan comprado azúcar en Cuba, en una declaración publicada por el Consejo Comercial y Económico cubano-estadounidense, que subrayó que los registros públicos muestran claramente que el envío de azúcar cubano a Londres fue realizado por una empresa que no tiene relación alguna con el conglomerado acusado y la familia Fanjul.

    «La familia Fanjul, como muchos cubanoamericanos, lo perdió todo como resultado del régimen de Castro. Acusar falsamente a los Fanjul o cualquiera de sus empresas afiliadas de violar el embargo con Cuba es ofensivo, más aun viniendo de compatriotas cubanos», subrayó la nota.

    Luz por biomasa y mala siembra

    Pese a ello, hasta el 30 de abril se produjeron, además 400 mil 407 Megawatts/hora (Mwh), a partir del consumo de biomasa, mientras que se le vendió a la Unión Eléctrica un excedente de 95 mil 164 Mwh, ahorrando a Cuba ocho mil 673,5  toneladas de diésel, detalló el vicepresidente primero de Azcuba.

    También se produjeron 93 mil 734 toneladas de alimento animal, 330 mil 943 hectolitros de alcohol, 813 metros cúbicos de tableros de bagazo y 476 mil 332 litros de bioproductos, que Santos no precisó.

    El Vicepresidente primero de Azcuba recordó la importancia de la siembra de caña, y de la fertilización y el cultivo, una vez acabada la zafra, para «contribuir con la disponibilidad de mayor volumen de materia prima en la venidera campaña», pero sus reclamos parecen no tenido en cuenta, como reflejan los bajos niveles de cumplimiento ofrecidos por «Granma».

    Por ejemplo, el plan de roturación de tierras para la siembra de primavera marcha al 52%, pese a estar ya a mediados de mayo; las hectáreas ya sembradas y limpiadas alcanzan el 67% previsto.

    Azúcar amargo

    El impacto negativo en la industria azucarera se produjo a partir de 1991, con la desaparición de la URSS y de los acuerdos bilaterales, que garantizaban a Cuba, con el volumen de azúcar exportado a esos precios, la importación de prácticamente todo el petróleo, gran parte de los alimentos básicos y también una parte importante de los insumos para la industria azucarera, entre otros renglones, sostuvo la ya ex vicepresidenta de Azcuba, Iris Nocedo, en una ponencia de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés).

    Nocedo alertó entonces que la caída de la producción en tres millones de toneladas (1993) y de los precios (1998-1999), exigían a la agroindustria cubana, «recuperar la utilización de su capacidad instalada en los centrales en busca de calidad, estabilidad y eficiencia y, a la vez, requiere diversificarse, para evitar el alto costo social que implicaría cualquier otra alternativa».

    En el caso de Cuba la agro industria azucarera es la primera del país, y aunque el turismo y otras alternativas de producción han crecido de forma acelerada, continúa siendo la mejor alternativa dentro del sector agrícola, tanto por nuestras condiciones naturales, como por la tradición y la cultura azucarera del país y la existencia de mercados que tradicionalmente han recibido el azúcar cubana y donde sigue siendo bien recibida, advirtió la experta.

    Nocedo se mostraba esperanzada, en 1999, con un reordenamiento de la agroindustria, en «busca de la competitividad que nos permita adaptarnos a las condiciones realmente difíciles que se prevén en el mercado azucarero» en los próximos periodos, preservando a la vez la capacidad de la industria de continuar siendo el principal polo de desarrollo socioeconómico de Cuba, en las áreas rurales.

    Pero el entonces presidente Fidel Castro no leyó la ponencia de Iris Nocedo o no compartió su visión porque en 2002 ordenó la destrucción de la industria azucarera, afirmando que el «azúcar es la ruina de Cuba», y desmanteló 100 de los 156 centrales, al tiempo que redujo los cañaverales de dos millones de hectáreas a 750 mil; pese a que el precio del azúcar comenzaba a remontar en el mercado mundial, al punto de que, ocho años después, alcanzó 31 centavos la libra, el más alto en varios años.

    Los años siguientes fueron de reducción notable de la producción azucarera, achacada al embargo norteamericano y el clima y con leves menciones a deficiencias operacionales en la industria y los cañaverales, ausentismo, problemas con el transporte, bajos salarios, negligencia y apatía laboral generalizada, además de bajos rendimientos cañeros e industriales.

    En los últimos años, Cuba no ha conseguido producir siquiera 1,3 millones de toneladas y la prensa oficial ha ido reduciendo sus espacios dedicados a la zafra, en proporción a la reducción de los índices de siembra, corte, molienda y producción de azúcar y sus derivados.

    Las autoridades del sector instaron a realizar «una zafra eficiente», con la participación gradual de 44 ingenios azucareros y el objetivo de superar la cosecha anterior, cuando se produjo 1,3 millones de toneladas, un 13% por debajo de lo planificado.

    Cuba fue uno de los grandes productores mundiales de azúcar, con más de siete millones de toneladas anuales, pero la baja eficiencia agroindustrial, el tiempo muerto industrial, falta de fuerza laboral, no entrada a tiempo de aseguramientos e incidencia del clima, han reducido las producciones hasta por debajo del millón de toneladas, como reconoce la prensa oficial.

    Azcuba, fundada en 2011, es un grupo estatal que sustituyó al Ministerio del Azúcar, y asumió, entre sus principales funciones por la producción de azúcar, derivados y electricidad, según la Gaceta Oficial, que catalogó su actvidad de gran importancia para el desarrollo económico Cuba.

  • Caída de Imperio romano y castrismo

    Caída de Imperio romano y castrismo

    Cuba vive, desde hace siglos, ensimismada en la maldita circunstancia del agua por todas partes y un contraproducente obliguismo, que dibuja una nación única, singular, llamada a desempeñar roles trascendentales casi siempre para salvar a otros; males que han sido extremados por el castrismo en su afán exterminador.

    Visitantes extranjeros, especialmente los educados en lógica cartesiana, incluidos invitados oficiales del gobierno, se sienten abrumados por el peso de la cualidad heroica y diferencial que la propaganda gubernamental atribuye a Cuba y, especialmente, a la revolución de Fidel Castro.

    «Los cubanos somos lo máximo», «Arriba de la bola» o «Tu no me calculas» son expresiones coloquiales que reflejan parte de la idiosincracia cubana, exacerbada por la creencia generalizada y errónea de que la isla no se parece a ningún otro país, que solo allí la medicina y salud pública son supuestamente gratis y que el humor es único.

    La Cuba real tiene virtudes y defectos, como todos los países del mundo, y su hecho diferencial más persistente y dañino es la dictadura más antigua de Occidente, que ha provocado empobrecimiento y desigualdad, desestructuración familiar e incultura generalizada.

    La decadencia y caída de Roma, hace 1.545 años, se produjo por circunstancias parecidas a las que afectan a castrismo en 2021, aunque parezcan circunstancias distantes y diferentes.

    El derrumbe del Imperio romano provocó dos tendencias predominantes sobre su tragedia; la minimalista, que reduce la cuestión a la interrupción de la serie de emperadores en la parte occidental del vasto dominio; y la maximalista, que sostiene el hundimiento de una civilización y la división del mundo en dos etapas: Antigua-pagana y Moderna-cristiana.

    La revolución y su conversión en dictadura representaron un tajo en la nación cubana, ya dañada previamente por el golpe de estado de Fulgencio Batista (1952), que abrió la vía de la suplantación de la democracia republicana por la violencia y, fue precisamente Fidel Castro quien, desde los primeros años, estableció una clara línea divisoria y maniquea entre antes y después de 1959.

    Foto: Keystone/Getty Images

    El influyente autor británico Edward Gibbon, considerado el primer historiador moderno y que escribió The History of the Decline and Fall of the Roman Empire (1776-1789), el libro más reeditado sobre el Imperio romano, sostiene que la división entre Oriente y Occidente romanos tuvo su origen en causas internas, como la corrupción y desmesura de Césares, Augustos y generales, que establecieron una amplia red de sobornos para comprar la lealtad de los militares.

    Aquella Roma padecía de amenazas externas, simbolizada en las frecuentes incursiones de los Bárbaros, portadores de las ideas del cristianismo; La Habana ha explotado brillantemente su condición de plaza sitiada por el «imperialismo yanqui» para justificar su dictadura totalitaria y el desastre económico que impide a los isleños comer pescado fresco.

    Estudios más recientes sobre la caída del Imperio Romano coinciden en señalar que las principales causas de su desmoronamiento fueron la crisis política que llevó a la división del imperio en dos territorios, Roma y Bizancio, depresión económica prolongada con burocracia y ejércitos desmesurados, desastres ambientales y epidemias.

    Cuba no ha ejecutado una división entre Oriente y Occidente, pero el alma cubana está partida en revolución y contrarrevolución; especialmente en las actuales circunstancias, cuando el estado totalitario emplea recursos públicos para enfrentar y desprestigiar a adversarios.

    Otra herida cubana es la de nación y emigración, pese al doloroso reencuentro familiar y la despenalización migratoria selectiva promovida por Raúl Castro, que pusieron fin a absurdos injustificables ética y humanamente, cuando el poder asumió que la ex gusanera podría ser fuente de enriquecimiento parasitario para Césares y Augustos y válvula de alivio de tensiones internas.

    El Imperio Bizantino, parte oriental del dominio orginal, sobrevivió a la caída de Roma y perduró hasta el inicio del Renacimiento, siendo una importante potencia militar y económica en Europa, Medio Oriente y el Mediterráneo oriental durante la mayor parte de la Edad Media, pero comenzó una prolongada decadencia en el siglo XII, que culminó con la caída de Constantinopla y la conquista del resto de territorios bizantinos por turcos y otomanos, en el siglo XV.

    Cuba sobrevivió a los derrumbes de la Unión Soviética y el Muro de Berlín, conservando su influencia en Asia, África, América Latina y el Caribe, a través de su eficiente sistema multilateral y cambiando la promoción de la subversión armada por la llegada al poder de aliados, a través de las urnas, y asi consiguió colonizar a Venezuela, dependencia que perdura hasta hoy, cuando el éxodo venezolano alcanza los cinco millones de desplazados.

    La vastedad del Imperio romano fue clave en el surgimiento de contradicciones políticas porque legiones y provincias competían entre si para aupar a sus generales al Olimpo de Roma, en medio de un clima de corrupción generalizado que implicaba el sorborno cuantioso y permanente de militares para comprar su fidelidad el emperador.

    El castrismo no ha conseguido siquiera separar totalmente a militares y oficiales de rango medio de la desgracia colectiva, pero la nueva casta militar está saturada de adoradores de Raúl Castro, que los compró con residencias, carros y otras ventajas materiales, que son insultos al resto de los cubanos, pero que garantizan la obediencia debida.

    Mano de obra esclava, burocracia y ejército

    A partir del siglo III, se produjo un estancamiento de la economía romana, a causa de la excesiva dependencia de la mano de obra esclava, y el aumento de la burocracia y del ejército, cuyo coste ahogaba las finanzas imperiales, obligada a incrementar los impuestos, soportando una notable corrupción, como ocurre ahora en GAESA y sus filiales.

    Los contratos que el gobierno cubano impone a médicos y personal sanitario que alquila a países extranjeros han sido calificados por relatores de ONU, como «trabajo forzoso» y el economista Jorge Sanguinetty fue más lejos, definiéndolos como «explotación del hombre por el hombre»; pero Cuba consiguió volver a sentarse en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

    Entre la medidas regulatorias que impusieron los emperadores romanos estuvieron la nacionalización del comercio, el aumento y la creación de nuevos impuestos sobre herencias y bienes, para sufragar los gastos militares, la creación de espectáculos y obras públicas y para pagar las pensiones de veteranos.

    Obviamente, en un imperio tan vasto y sin las herramientas informáticas contemporáneas, cobrar impuestos era tarea complicada, asi que los emperadores optaron por devaluar la moneda, reduciendo la cantidad de oro y plata que contenían, es decir, acuñaban más dinero, pero cada vez con menos valor porque, entonces, una moneda valía su contenido en metales preciosos y no lo que dijera un estado, como ocurre actualmente.

    El propio pueblo romano perdió la confianza en su moneda y se generalizó el trueque o el pago en especies; mientras que el comercio también sufrió una gran depresión, que repercutió directamente en la economía romana, muy dependiente del comercio interior, por vías marítimas y por rutas terrestres.

    La moneda era un factor determinante en todos estos movimientos, puesto que permitía transacciones más claras, sencillas y rápidas. Con las sucesivas devaluaciones, el comercio comenzó a resentirse y se redujo enormemente. Esto afectó también a las fábricas y la producción. La industria no podía colocar sus productos en el mercado.

    A partir de esa crisis, el Imperio romano se ruralizó con la aparición de formas prefeudales, que provocaron un despoblamiento en las ciudades y, como los grandes terratenientes rurales no confiaban ya en el comercio, empezaron a producir todo lo que necesitaban y a crear economías locales autárquicas.

    El economista austriaco Ludwig von Mises sostiene que la caída del Imperio romano fue causada por la manipulación de la moneda, realizada con objeto de enriquecer al Estado y una legislación creciente que regulaba el mercado.

    “Ningún romano fue capaz de comprender que la decadencia de su imperio era consecuencia de la injerencia estatal en los precios y del envilecimiento de la moneda”, concluye von Mises, en su tratado La acción humana (1949); cualquier parecido con el intervencionismo estatal en la economía cubana y la asfixia administrativa y contable de los pequeños y medianos empresarios privados, es más que coincidencia.

    Cuba tiene ahora mismo un gobierno con 26 ministerios y sendas estructuras con ramificaciones provinciales de partido comunista, estado, 168 ejecutivos municipales, 15 provinciales y 7 organizaciones de masas, subordinadas al PCC.

    El ejército cubano cuenta con más de 220 mil efectivos, incluidos Marina, Aviación y Defensa Aérea, que implican un gasto anual de 2.840 millones de dólares norteamericanos, según datos de hace tres años, que equivalen a un desembolso anual de 260 dólares a cada cubano residente en la isla.

    Datos sobre efectivos, presupuesto y gastos del Ministerio del Interior son opacos y una búsqueda en la web de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) no arroja resultado alguno sobre los cuerpos de defensa y represivos en Cuba.

    Muchos cubanos, especialmente después del recrudecimiento de la crisis en verano de 2019, perdieron la poca confianza en el gobierno, en el CUC, empezaron a refugiarse en el dólar norteamericano y el Euro y acudieron a la economía de trueque, incluido los medicamentos.

    Para Emilio Morales, presidente de Havana Consulting Group, el hundimiento del turismo y del envío de remesas a Cuba por el COVID-19, así como la escasez de medicamentos, alimentos y productos de primera necesidad, agudizó la crisis política, económica, abocada a un nuevo «Período Especial».

    «La aspiración de los cubanos es progresar en un ambiente de leyes, que brinde oportunidades para todos, sin mafias militares que controlen las riquezas del país», subrayó.

    Decadencia y clima

    En 2017, el historiador norteamericano Kyle Harper, profesor de la Universidad de Oklahoma, defensor de la tesis de que el fin del imperio romano es una historia indisociable entre la humanidad y el medio ambiente, ofreció un enfoque climático a las causas del naufragio que -sin dejar de reconocer el negativo papel de emperadores, militares a su servicio, senadores y bárbaros– cita volcanes y ciclos solares, bacterias y virus, como causantes del fin de Roma.

    Si el apogeo imperial transcurrió en el llamado “Óptimo Climático Romano”, con un clima templado, húmedo y estable en gran parte del Mediterráneo, condiciones que propiciaron el progreso agrícola, económico y demográfico, según recientes estudios climatológicos.

    El buen tiempo finalizó en la segunda mitad del siglo II, cuando ligeras variaciones en la órbita terrestre, alteraron la cantidad y la distribución de energía solar que penetraba en la atmósfera y el clima empezó a sufrir mayor variabilidad, con una tendencia al enfriamiento y por el aumento de la aridez en el Mediterráneo.

    Las consecuencias para la productividad agrícola fueron notables y contribuyeron a la crisis que del fatídico siglo III romano, cuya decadencia extrema de 50 años superó, pero sin llegar a alcanzar jamás el esplendor precedente.

    El mundo ha envejecido y no posee el vigor de antaño, ni tampoco la fortaleza y la vivacidad que rezumaba en su día (…) En invierno no hay tanta abundancia de lluvia para nutrir las semillas. El sol estival brilla con menos fuerza sobre los campos de cereales. La templanza de la primavera ya no es para regocijarse y la fruta madura no cuelga de los árboles otoñales”, escribió Cipriano, entonces Obispo de Cartago, y también santificado.

    El gobierno cubano reconoce que los problemas medioambientales que más golpean a la isla son la contaminación, la carencia de agua, disminución de la masa forestal, degradación de los suelos y pérdida de la diversidad biológica; pero intenta culpar a la mala explotación de los recursos naturales antes de 1959 y al embargo norteamericano de la degradación del entorno natural.

    Excusas que caen por su propio peso por evidentes problemas con la recogida de basuras y gestión de residuos, la voluntad hidráulica, las brigadas desbrozadoras que arrasaron bosques y fauna autóctonos, la salinización de los suelos de Guantánamo y el antiguo feraz Valle de Caujerí, la introducción de tilapias, clarias y otras especies invasoras como nuevas fuentes de proteína, la abundancia de marabuzales en los campos de Cuba y la altísima contaminación de bahías como las de La Habana y Nuevitas.

    A casi 63 años del triunfo de la revolución cubana, más de medio millón de cubanos no tienen acceso de manera regular al agua potable, a pesar de la situación sanitaria generada por el coronavirus, reconoció el Presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), Antonio Rodríguez Rodríguez, en la televisión oficial.

    Pero el titular del INRH debió tener mal los datos porque una encuesta del Observatorio de Derechos Sociales en Cuba (ODSC) constató que el 68,1% de los cubanos vive sin suministro estable de agua potable y el 80% sufre de cortes de electricidad en sus hogares.

    La muestra fue realizada con mil entrevistas realizadas a pie de calle, en octubre de 2019, en diferentes localidades cubanas, trabajo que es torpedeado por la Seguridad del Estado y sus informantes, cuando detectan que realizan una encuesta no oficial.

    Pandemias

    Para hablar de epidemias en la antigua Roma, volvemos a acudir el investigador norteamericano, Kyle Harper que describió un estado sanitario con «densos hábitats urbanos, la transformación de los paisajes y las tupidas redes de conectividad, dentro y fuera del Imperio, contribuyeron a crear una ecología microbiana única”.

    La tuberculosis, lepra o malaria, se extendieron en una escala limitada, pero otras enfermedades se convirtieron en grandes epidemias, como la de viruela que abatió Imperio romano, con el nombre de peste Antonina, importada por los legionarios que combatían en territorio persa, junto al emperador Lucio Vero.

    Hasta el emperador Marco Aurelio y su familia fueron atacados por la viruela, descrita magistralmente, incluidos sus síntomas, por el gran médico Claudio Galeno, que se vio obligado a acudir a Roma desde su residencia en la costa egea para atender a la máxima figura imperial y sus parientes.

    La viruela mató a más de siete millones de habitantes del Imperio romano, es decir, a un diez por ciento de su población, que volvió a ser atacada a mediados del siglo III, con la irrupción de la peste de Cipriano, llamada así por el obispo cartaginés, que dejó testimonio de una pestilencia generalizada que afectó a Egipto, el Levante mediterráneo, Asia Menor, Grecia e Italia.

    Pese a la carencia de fuentes y el escaso desarrollo de la microbiología, los estudios más profundos no consiguen identificar el germen de aquella peste y hablan de tres posibles focos: Gripe, viruela y fiebre hemorrágica, con un comportamiento similir al Ébola contemporáneo.

    En Cuba, el coronavirus ha causado la muerte de 713 personas y 113.876 contagiados, según datos oficiales, al cierre de este jueves, tras un inicio de año virulento con cepas nuevas que generan cuadros clínicos complicados y con especial incidencia en pacientes pedriáticos, incluidos bebés.

    Las consecuencias políticas de la epidemia de COVID-19 son un notable incremento del descontento de muchos cubanos, que se sienten injustamente tratados por las autoridades y medios de comunicación oficiales que reiteran regaños y advertencias sobre la baja percepción de riesgo, sin mencionar que la escasez aguda provoca grandes aglomeraciones a las puertas de tiendas dolarizadas y farmacias, con varias horas de duración.

    En los últimos 9 años, Cuba ha sufrido epidemias de Cólera (2012 y 2019), Chikungunya (2014), Dengue y Zika (2016), y Sarna y coronavirus, en 2019 y hasta el presente.

    Pese a tantas penurias y flagelos, el castrismo continúa reprimiendo a opositores, activistas y periodistas independientes, a los que intenta desacreditar con grabaciones ilegales de conversaciones telefónicas, publicaciones sesgadas y la habitual retórica totalitaria, como ocurre en el caso de Luis Manuel Otero Alcántara, Tania Bruguera y demás miembros del Movimiento San Isidro.

    En paralelo, la ruptura social sigue aumentando en Cuba, donde han muerto 18 mujeres a manos de parejas y/o ex parejas, en los casos más dramático delante de sus hijos; sin que el gobierno reaccione con una legislación específica sobre violencia de género; mientras un programa gubernamental para estimular la natalidad acumula dos años de retraso y no cubre a todas las familias con tres o más hijos menores de 17 años.

    La humanidad ha avanzado notablemente desde la caída de Roma hasta nuestros días, pero -lamentablemente- hay excepciones como Cuba, con simulitud de síntomas de decadencia con el Imperio romano, aunque la propaganda oficial insista en que la invencibilidad está asegurada, que el siguiente triunfo está a la vuelta de la esquina y que únicamente se trata de «resistir».Más de 42 mil familias numerosas cubanas habitan viviendas deterioradas.

    El gobierno cubano, su casta militar-empresarial y los afanosos burócratas empeñados en la invencibilidad eterna debían leer a Jerónimo de Estridón, luego santificado por la Iglesia Católica, certero cronista que escribió en sus Cartas de Jerusalén:

    Llegó hasta nosotros un terrible rumor sobre ciertos acontecimientos en Occidente. Nos decían que Roma estaba sitiada, y que la única salvación para sus ciudadanos era que la pudiesen comprar con oro, y que después de ser despojados de éste fueron sitiados de nuevo, de manera que no solo perdieron sus posesiones, sino también sus vidas. Nuestro mensajero transmitió las noticias con voz entrecortada y apenas podía hablar debido a sus sollozos.

    De Estridón concluye con una sentencia definitiva: “La ciudad que había conquistado el mundo entero, ha sido conquistada”.

  • Alejo Carpentier, el excepcional escritor cubano padre de «lo real maravilloso» y músico de la palabra

    Alejo Carpentier, el excepcional escritor cubano padre de «lo real maravilloso» y músico de la palabra

    «Es algo situado mucho más allá del lenguaje, y que, sin embargo, está muy lejos aún del canto. Algo que ignora la vocalización, pero es ya algo más que palabra».

    Estas son las palabras del protagonista de la novela Los pasos perdidos de Alejo Carpentier, al presenciar el nacimiento de la música en épocas remotas.

    La novela, publicada en 1953, narra el viaje de un musicólogo-compositor a través del espacio y el tiempo, con el objeto de recolectar instrumentos musicales «primitivos» en la selva sudamericana.

    El nacimiento de la música, y otras escenas musicales en Los pasos perdidos se basan directamente en las ideas que Carpentier había ya expuesto en su ensayo «Los orígenes de la música y la música primitiva», publicado por primera vez en mi libro Alejo Carpentier and the Musical Text (2015).

    Tanto Carpentier en «Los orígenes de la música» como el protagonista de su novela proponen que el habla y la música surgieron simultáneamente.

    Ambos textos asimilan y discuten una amplia gama de teorías antropológicas, evolucionistas y musicológicas ejemplificando la interdependencia entre las facetas literarias, críticas y musicales del autor.

    Ese músico que Carpentier llevaba dentro

    Nacido en Suiza en 1904, de padre francés y madre rusa, Carpentier pasó su infancia en Cuba. Allí estudió piano, teoría musical, armonía y orquestación. Compuso varias obras para piano y orquesta de cámara. Aunque no le daba un gran valor a sus composiciones, es a través de éstas que descubre su vocación literaria.

    Así lo recordaba en una entrevista en 1963:

    «Me parecieron verdaderamente, o me dieron la impresión de que no eran muy buenas, de que no estaba verdaderamente dotado para ello: eran un poco impresionistas, entre Ravel, Debussy, con algunas durezas adquiridas al leer a Stravinsky, a Milhaud y otros (…). En aquel momento, pues, sentí definitivamente mi vocación literaria y así comencé a escribir.»

    Aún así, nunca abandonó del todo la música. A lo largo de su vida, Carpentier escribió una gran cantidad de críticas musicales sobre los más variados temas.

    Estas críticas están recogidas principalmente en los volúmenes Ese músico que llevo dentro, Crónicas y Temas de la lira y del bongó.

    Su libro La música en Cuba, publicado en México en 1946, es el primer tratado de historia musical de Cuba.

    El estilo literario de Carpentier influyó a otros autores latinoamericanos como Gabriel García Márquez.

    Gracias a este libro, Carpentier logró ser reconocido internacionalmente. También trabajó en el campo de la producción radial, especialmente en los años de entreguerras.

    La música como inspiración literaria

    El amplio conocimiento y experiencia de Carpentier en la música se ven plasmados en toda su obra literaria.

    Por ejemplo, en El acoso (1956), novela corta que narra la huida y asesinato de un joven en La Habana de los años 1930, Carpentier se propuso alinear el tiempo de la acción con la duración de la Sinfonía Heroica de Beethoven.

    Dicha obra musical aparece en la novela en una ejecución en vivo y también en una grabación de gramófono.

    En El acoso, Carpentier se propuso alinear el tiempo de la acción con la duración de la Sinfonía Heroica de Beethoven.

    Asimismo, en un virtuoso experimento literario, Carpentier intentó construir la novela siguiendo la forma sonata, un molde ampliamente utilizado por compositores desde el siglo XVIII hasta el siglo XX.

    Carpentier guió expresamente a sus lectores hacia estos paralelos estructurales en varias entrevistas.

    Si bien El acoso es una obra apasionante y muy entretenida, el experimento de imitar la forma sonata se convirtió en una camisa de fuerza: el autor se vio forzado a adaptar el molde musical hasta tal punto que resulta difícilmente reconocible.

    Con respecto al paralelo con la duración de la Heroica, la trama principal de El acoso efectivamente se inscribe dentro del marco de la ejecución de la sinfonía en vivo -el joven, escondido en el teatro, es asesinado al terminar los últimos compases.

    El creador de «lo real maravilloso»

    Entre las obras más conocidas de Carpentier se cuentan El reino de este mundo, Los pasos perdidos, Guerra del tiempo, El recurso del método, Concierto barroco y La consagración de la primavera.

    Carpentier se destaca por su noción de «lo real maravilloso americano», también llamado «realismo mágico», ejerciendo una influencia decisiva sobre escritores como Gabriel García Márquez, Isabel Allende, Jorge Luis Borges y Julio Cortázar.

    Su obra literaria le convirtió en el primer latinoamericano en ser galardonado con el Premio Cervantes en 1977.

    En su discurso de aceptación del premio en 1977, homenajeaba a Cervantes y desmentía la llamada crisis de la novela:

    «No hay ni habrá crisis de la novela mientras la novela sea novela abierta, novela de muchos, novela de buenas y fuertes variaciones -valga el término musical- sobre los grandes temas de la época, como lo fue en su tiempo la ejemplar novela, a la vez local y universal, de Miguel de Cervantes Saavedra.

    Una obra «perdurable y gloriosa»

    Carpentier ocupó un puesto diplomática en la embajada cubana en París.

    Tras pasar en París el período de entreguerras, y vivir en Venezuela, Carpentier ocupa diversos puestos oficiales, entre otros, diputado a la Asamblea Nacional de Cuba y ministro consejero en la Embajada cubana en París.

    Falleció el 24 de abril de 1980 en París, a raíz de un cáncer de garganta. Días después, sus restos viajaron a La Habana a bordo de un avión especial del Gobierno de Cuba. Fueron expuestos en la Plaza de la Revolución y posteriormente enterrados en el Cementerio Colón.

    La noticia del deceso de Carpentier produjo una gran conmoción en el mundo literario. Jorge Guillén declaró:

    «Me afecta mucho conocer la muerte de Carpentier (…) ha sido un magnífico, insigne prosista, con una riqueza de lenguaje que hay que calificar de verdaderamente extraordinaria».

    Por su parte, Jorge Luis Borges expresó:

    «Nuestro deber es pensar menos en la muerte y más en la circunstancia de la obra, que en el caso de Alejo Carpentier es perdurable y gloriosa».

    Katia Chornik es investigadora de la Universidad de Cambridge, Reino Unido.

    *Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y es reproducido aquí bajo licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer el artículo original.

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  • Los turistas cubanos apenas superan los 4 millones, en resultado decepcionante

    Los turistas cubanos apenas superan los 4 millones, en resultado decepcionante

    El gobierno de Cuba anunció el jueves que el número de visitantes solo alcanzará un poco más de 4 millones este año, dando un duro golpe a una economía tambaleante que depende en gran medida de los ingresos del sector.

    El gobierno esperaba superar la marca de los 5 millones en 2019, pero las sanciones estadounidenses y las restricciones de viaje más estrictas han reducido severamente el número de visitantes estadounidenses a la isla. Esta semana entró en vigencia una prohibición de todos los vuelos de aerolíneas estadounidenses a otras ciudades además de La Habana.

    A principios de este año, el gobierno de Trump finalizó todas las visitas de la línea de cruceros de EE. UU. A la isla, reduciendo hasta 800,000 visitantes a la isla. Unos 4,7 millones de personas visitaron Cuba en 2018.

    Los taxistas, recorridos en autos clásicos, bed and breakfast privados, restaurantes y otras empresas privadas que dependen de visitantes extranjeros han sido duramente afectados por el reducido número de visitantes.

    El sector histórico de La Habana, con sus calles adoquinadas y su arquitectura colonial, es normalmente bullicioso en esta época del año, la temporada alta del Caribe. Pero ahora está notablemente menos ocupado, con menos multitudes de visitantes y tiendas y restaurantes medio vacíos.

    Associated Press